CABA endurece el Código y apunta a trapitos y manteros
El proyecto porteño sube multas, agrava sanciones por conducir alcoholizado e incorpora a menores en el nuevo esquema contravencional, con la Legislatura como filtro inevitable.

El Gobierno porteño presentó una reforma del Código contravencional que endurece sanciones para trapitos, manteros y conductores alcoholizados. El proyecto todavía debe pasar por la Legislatura de la Ciudad, donde la discusión promete ser menos técnica que política: define qué conductas quiere castigar CABA y con qué dureza.
Qué cambia
La propuesta sube el costo de varias infracciones y amplía el alcance del código. iProfesional y Clarín coinciden en los tres ejes: más penas para los trapitos, más sanciones para los manteros y un esquema más severo para quienes manejan con alcohol en sangre. Clarín suma un dato político: el Ejecutivo porteño ya mandó el texto y ahora depende del debate legislativo.
Trapitos y manteros
El foco más visible está en el espacio público. La Ciudad busca castigar con más dureza a quienes cobran por “cuidar” autos en la calle y a los manteros que ocupan veredas para vender. No es una novedad que el Gobierno porteño quiera meter orden donde ve descontrol; sí lo es que lleve ese impulso a una reforma más amplia del código, en lugar de parches aislados.
La apuesta tiene un mensaje claro: la calle no es tierra de nadie, pero tampoco un laboratorio infinito de sanciones. Si el texto avanza, la Ciudad tendrá más herramientas para multar y perseguir estas conductas, aunque siempre queda la pregunta de fondo: cuánto orden produce una multa más alta y cuánto solo engrosa expedientes.
Menores y alcohol
La reforma también incorpora a los menores dentro del esquema contravencional, un punto que abre otro frente de discusión. La Ciudad no lo presenta como una cuestión simbólica, sino como parte de un paquete que busca ampliar el alcance del sistema de sanciones.
Además, el proyecto endurece las multas para conductores alcoholizados. Ahí el objetivo suena menos ideológico y más obvio: castigar con más fuerza una conducta que combina imprudencia y riesgo para terceros. Clarín lo subraya al final de su cobertura; iProfesional lo coloca como parte del mismo paquete de endurecimiento.
Lo que viene
Ahora la pelota queda en la Legislatura. Si el oficialismo consigue apoyo, la Ciudad cambiará su manual de castigos urbanos. Si no, quedará otra vez en la colección porteña de anuncios que prometen orden y terminan negociados artículo por artículo. La Ciudad, siempre prolija para redactar multas; bastante menos para resolver la vereda ocupada.
El cruce
Análisis editorialiProfesional pone el acento en la seguridad urbana y en el combo de multas más duras, con mención especial al alcohol al volante. Clarín ordena la nota como un proyecto político: dice quién lo impulsa, qué deberá tratar la Legislatura y agrega a los menores como parte de la reforma. Los dos coinciden en el mismo paquete, pero uno mira más la sanción y el otro, el trámite legislativo.
Lo que reescribimos arriba sale del cruce de estos titulares. Hacé click para leer la cobertura original.
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Fuentes consultadas
Esta nota fue elaborada a partir del cruce de cobertura de varios medios. Si querés ampliar, podés visitar las fuentes originales.