Cordero pidió ampliar el monotributo para tapar la informalidad
En Diputados, el secretario de Trabajo defendió el Presupuesto y sugirió agrandar el monotributo como salida para una economía donde muchos trabajan sin relación formal de dependencia

Julio Cordero fue a Diputados con una idea simple y discutible: si hay informalidad, la solución sería empujar a más gente al monotributo. En la misma presentación, dijo que 950.000 personas se incorporaron al mundo del trabajo, aunque ese movimiento no se vea en la tasa de desocupación por cambios en los programas sociales. La oposición le respondió con el libreto de siempre: caída del empleo, cierres de industrias y comercios, y una economía que no termina de ordenar nada.
El argumento oficial
Cordero defendió el Presupuesto y trató de mostrar una foto menos áspera del mercado laboral. Su tesis fue que existen trabajadores que prefieren la lógica de cuentapropista y que el Estado debería facilitar una adhesión masiva al monotributo. Traducido: menos relación laboral clásica, más gente facturando por su cuenta y bastante menos discusión sobre derechos, estabilidad o aportes.
El punto ciego
El problema es que llamar “trabajo formal” al monotributo estira bastante el idioma. El régimen sirve para registrar actividad y pagar impuestos, sí. Pero no reemplaza un empleo registrado con aguinaldo, vacaciones, cobertura completa y aportes acordes. Presentarlo como la gran respuesta a la informalidad suena práctico hasta que alguien pregunta qué pasa con la calidad de ese trabajo.
Lo que objetó la oposición
Clarín destacó la réplica opositora: caída del empleo y cierre de industrias y comercios. Página/12, en cambio, puso el foco en la frase más incómoda del funcionario: la defensa explícita de la informalidad laboral bajo la idea de que muchos quieren trabajar así. Los dos medios coincidieron en el eje central, pero uno eligió el costado político y el otro el costado más ideológico, que no es lo mismo aunque a veces el Gobierno intente mezclarlo todo.
Qué queda abierto
La discusión de fondo no es si el monotributo existe. Es si el Gobierno piensa usarlo como puente hacia el empleo registrado o como nombre prolijo para una precariedad administrada. Ese detalle importa más que el optimismo de una planilla. En Argentina, además, el monotributo ya tiene una virtud rara: sirve para facturar, discutir impuestos y, de paso, fingir que resuelve problemas que no toca.
El cruce
Análisis editorialPágina/12 va al hueso y convierte la frase de Cordero en el centro de la nota: lo presenta como una defensa de la informalidad laboral. Clarín, en cambio, arma una cobertura más amplia del paso por Diputados, con el Presupuesto, la cifra de 950.000 incorporaciones y la réplica opositora sobre empleo y cierres. Uno subraya la frase; el otro, el cuadro completo.
Lo que reescribimos arriba sale del cruce de estos titulares. Hacé click para leer la cobertura original.
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Fuentes consultadas
Esta nota fue elaborada a partir del cruce de cobertura de varios medios. Si querés ampliar, podés visitar las fuentes originales.