Crece el robo de caballos para faena ilegal en el conurbano
Más de 50 denuncias en menos de un año muestran un circuito de robo, traslado a pie y faena clandestina que golpea sobre todo a Pilar, Cañuelas y otras zonas del norte y oeste bonaerense

Más de 50 personas denunciaron el robo de caballos en menos de un año en el conurbano bonaerense. El mapa se repite en Pilar, Cañuelas, General Rodríguez y otras localidades, con un circuito que termina en faena clandestina y una cadena de venta que nadie termina de cortar.
El circuito
Los casos tienen un patrón bastante bruto. Los caballos desaparecen de campos, quintas o terrenos abiertos; después aparecen señales de traslado a pie por kilómetros, sin agua ni comida. La lógica es simple: el animal llega exhausto, queda inmovilizado y termina en la faena ilegal. No hace falta demasiada imaginación para ver la crueldad del mecanismo.
La Nación pone el foco en Cañuelas y Pilar, y describe el paso intermedio con más detalle: los animales son llevados entre 30 y 40 kilómetros antes de ser dejados “enfriar”. Infobae, en cambio, abre el panorama y suma la dimensión del reclamo vecinal: hay decenas de damnificados y una sospecha concreta de comercialización de carne detrás del robo.
Zonas marcadas
Pilar y Cañuelas aparecen como los puntos más repetidos, pero no son los únicos. General Rodríguez también figura entre las localidades afectadas. La repetición de lugares sugiere que no se trata de hechos aislados, sino de un circuito que aprovecha campos abiertos, poca vigilancia y animales fáciles de mover.
Los denunciantes no hablan solo de pérdida económica. En varios casos, los caballos son mascotas, animales de trabajo o parte de la rutina familiar. Por eso la frase que destacó Infobae resume bien el ánimo de los afectados: para ellos no es “mercadería”, sino una pérdida concreta y difícil de reemplazar.
Qué falta aclarar
Las coberturas coinciden en el diagnóstico, pero dejan varias preguntas abiertas. No queda claro cuántos grupos operan ni hasta dónde llega la cadena de faena y venta. Tampoco aparece una respuesta oficial capaz de frenar el problema con algo más que patrullajes puntuales o promesas de rutina.
El dato más incómodo es que el negocio sigue funcionando porque tiene demanda. Sin compradores, no hay faena clandestina que aguante. Un clásico del conurbano: el delito cambia de forma, la cadena sigue y alguien siempre encuentra quién le compre el resultado.
El cruce
Análisis editorialLa Nación abre con el costado más crudo: pone el foco en el sufrimiento de los animales y en el método, con el traslado a pie y el “enfriado” previo a la faena. Infobae, en cambio, arranca por el volumen del problema y por el reclamo de los damnificados, con más peso en la cantidad de denuncias y en la posible cadena de venta. Los dos coinciden en el mapa bonaerense; uno subraya la crueldad, el otro el alcance del negocio.
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Fuentes consultadas
Esta nota fue elaborada a partir del cruce de cobertura de varios medios. Si querés ampliar, podés visitar las fuentes originales.