La crecida soltó al barco fantasma y lo dejó varado en Corrientes
El buque Uros-Z, de 107 metros, se desprendió en el Paraná, avanzó varios kilómetros y quedó a la deriva frente a barrios de Corrientes, con riesgo para la navegación nocturna y una postal bastante incómoda para el río y el abandono.

Un buque abandonado de 107 metros terminó a la deriva en el Paraná y quedó varado frente a la costa de Corrientes después de que la crecida aflojara sus amarras. El Uros-Z se movió varios kilómetros y volvió a poner en escena una historia que mezcla río crecido, falta de señalización y un objeto demasiado grande como para pasar desapercibido.
Qué pasó
El barco estaba en un astillero correntino cuando la subida del agua lo soltó. Desde allí avanzó hasta encallar frente a la zona de los barrios Quilmes y Los Astilleros, donde quedó visible desde la costa y sin control efectivo sobre su movimiento. La escena no es nueva: la misma estructura ya había protagonizado otro desplazamiento en 2018, cuando recorrió unos 60 kilómetros sin intervención a tiempo.
El riesgo real
La preocupación principal no es estética. Un casco de ese tamaño, a oscuras y sin señalización clara, complica la navegación nocturna y puede convertirse en un obstáculo serio para embarcaciones menores o para quien no conozca bien el tramo del río. El Paraná cambia de humor con cada crecida, pero el problema de fondo sigue siendo el mismo: un barco abandonado no deja de existir porque nadie lo mire.
Un abandono largo
Perfil pone el foco en ese costado más incómodo de la historia: habla de abandono estatal durante más de 25 años y de la ausencia de respuestas concretas para un casco que quedó convertido en reliquia flotante. Minuto Uno e Infobae, en cambio, van por la imagen más llamativa y por el carácter casi absurdo del episodio: un “barco fantasma” que reaparece cuando el río sube y vuelve a moverse sin pedir permiso.
La postal del Paraná
El caso resume una paradoja muy argentina: un problema visible desde la costa, enorme en tamaño y bastante antiguo, que sigue ahí porque resolverlo no entra en la agenda con la misma facilidad con que el agua se lleva las amarras. Por ahora, el Uros-Z quedó quieto otra vez. El río, como siempre, ya avisó que no piensa quedarse en los márgenes de nadie.
El cruce
Análisis editorialMinuto Uno se queda con la anécdota más narrativa, la del “barco fantasma” que deriva y termina frente a Corrientes. Perfil suma el costado más duro: el riesgo para la navegación y la señalización ausente, con el dato del abandono de largo plazo como centro. Infobae combina ambos enfoques, pero agrega el antecedente de 2018 y refuerza la idea de un problema repetido, no de un episodio aislado.
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Fuentes consultadas
Esta nota fue elaborada a partir del cruce de cobertura de varios medios. Si querés ampliar, podés visitar las fuentes originales.