López Rosetti: el ejercicio físico como herramienta terapéutica y la celiaquía silenciosa
El cardiólogo Daniel López Rosetti planteó en distintas entrevistas que el movimiento es tratamiento para la salud mental y advirtió que por cada diagnóstico de celiaquía hay entre cinco y diez casos sin detectar.

El médico cardiólogo Daniel López Rosetti volvió a instalar dos temas de salud pública que, aunque distintos, comparten un denominador: la subdiagnosis y la resistencia cultural a tomarse en serio lo que no duele todavía.
El ejercicio como tratamiento
López Rosetti fue claro: la actividad física programada no es solo una recomendación de bienestar general, sino una herramienta terapéutica con efecto documentado en cuadros de tristeza y depresión. El movimiento activa circuitos neurológicos y hormonales que los fármacos también buscan modular, pero sin los efectos adversos de una pastilla. El especialista distingue entre "moverse" y "actividad programada": la segunda tiene protocolo, frecuencia y objetivo; la primera es solo no estar quieto.
En términos prácticos, eso implica que un médico debería prescribir ejercicio con la misma precisión con que prescribe una dosis. La resistencia del sistema de salud a incorporar ese modelo —más tiempo de consulta, menos rentabilidad por receta— es, según Rosetti, parte del problema.
La celiaquía que no se ve
En otra entrevista, Rosetti puso números sobre la mesa: por cada persona diagnosticada con celiaquía, entre cinco y diez tienen la enfermedad y no lo saben. La celiaquía es autoinmune, crónica y sin cura farmacológica; el único tratamiento es la dieta estricta libre de gluten de por vida. El problema es que sus síntomas son difusos —fatiga, anemia, problemas digestivos inespecíficos— y se confunden fácilmente con otras condiciones.
El retraso promedio entre el inicio de los síntomas y el diagnóstico correcto puede llegar a varios años. En Argentina, donde la prevalencia estimada ronda el 1% de la población pero el diagnóstico efectivo es mucho menor, ese desfase tiene consecuencias concretas: daño intestinal acumulado, déficit nutricional y mayor riesgo de complicaciones a largo plazo.
Por qué importa juntar los dos temas
Ambas intervenciones de Rosetti apuntan al mismo punto ciego del sistema médico local: la tendencia a esperar síntomas graves antes de actuar. Tanto el sedentarismo como la celiaquía no diagnosticada avanzan en silencio durante años. El cardiólogo no está inventando ciencia nueva; está recordando que la medicina preventiva existe y que, en ambos casos, la intervención temprana cambia el pronóstico de manera sustancial.
Dato de cierre: la celiaquía tiene test de detección disponible en el sistema público argentino. El problema no es la tecnología —es que nadie lo pide si no hay sospecha, y la sospecha llega tarde.
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