Martel usó el FILBA para pegarle al poder desde la tierra
En el Malba, Lucrecia Martel habló de su documental sobre Javier Chocobar y dejó una idea simple: la violencia del poder se responde con invención, no con solemnidad

Lucrecia Martel cerró su paso por el FILBA en el Malba con una charla sobre Nuestra tierra, el documental que reconstruye el asesinato del comunero indígena Javier Chocobar. La directora conectó ese caso con un tema más grande: cómo se cruzan tierra, poder y desigualdad en la Argentina, ese país que suele discutir todo menos lo que pisa.
La idea central
Martel no presentó el film como una pieza de museo ni como un alegato decorado. Lo puso en el centro de una discusión política y cultural: frente a la violencia que ejerce el poder sobre la ciudadanía, dijo, la respuesta es la invención. Dicho sin solemnidad, lo que propone es que el arte no se limita a testimoniar; también puede desarmar relatos cómodos.
La frase condensa bien el tono de la charla. Martel habló de humillación, de conflicto territorial y de archivos judiciales, pero sin caer en la mística de la denuncia por la denuncia misma. Su foco estuvo en cómo el material del caso Chocobar le permite pensar una estructura más amplia, donde la tierra no es paisaje ni metáfora: es propiedad, disputa y jerarquía.
Archivos y poder
Clarín subrayó el trabajo con los archivos judiciales como vía para explorar esa relación entre tierra, poder y desigualdad. Infobae, en cambio, arrancó por la frase más filosa: “un país humillado está condenado al fracaso”. No es un matiz menor. Uno resaltó el método; el otro, el golpe político.
Los dos, sin embargo, coincidieron en lo esencial: Martel usó la presentación de Nuestra tierra para ir mucho más allá del cine. La charla funcionó como diagnóstico social, con el asesinato de Chocobar como punto de partida y no como cierre cómodo.
FILBA y Malba
El marco también importa. El FILBA viene funcionando como una de esas plataformas donde la cultura todavía se permite pensar en voz alta, aunque a veces el ecosistema mediático prefiera el resumen rápido. El Malba le dio a Martel un escenario acorde: elegante, institucional y, por contraste, bastante sensible a una discusión sobre territorio y desigualdad.
Martel no habló como quien promociona una película. Habló como quien entiende que el cine puede meter una cuña en el discurso público. Y dejó una definición que, por suerte, no necesita traductor: cuando el poder aprieta, inventar sigue siendo una forma de resistencia. Curioso país: discute propiedad de la tierra desde un museo de Palermo.
El cruce
Análisis editorialInfobae abre con la frase más dura de Martel y la convierte en el centro de la nota. Clarín, en cambio, pone primero el documental y el trabajo con archivos judiciales, y deja la cita como remate. Los dos cuentan lo mismo, pero uno subraya el filo político y el otro el proceso de construcción de la película.
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Fuentes consultadas
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