Milei baja retenciones al trigo, cebada y soja: los números y las dudas del campo
El presidente anunció en la Bolsa de Cereales una reducción de alícuotas para el trigo y la cebada —de 7,5% a 5,5%— y una quita gradual para la soja a partir de enero de 2027, condicionada a la recaudación.

Javier Milei presentó ante empresarios de la Bolsa de Cereales un nuevo esquema de retenciones para el agro y la industria. La medida más concreta: la alícuota para el trigo y la cebada baja de 7,5% a 5,5% de forma inmediata. Para la soja, la reducción será gradual y mensual a partir de enero de 2027, con una condición explícita: que la recaudación lo permita. También anunció recortes para la industria petroquímica, automotriz y de maquinarias.
Los números
El recorte para trigo y cebada es de dos puntos porcentuales, lo que equivale a una baja del 27% en la tasa efectiva. No es menor, pero tampoco es la eliminación que el sector reclamaba desde hace años. Para la soja —el cultivo que más dólares genera al país— no hay cifra definitiva todavía: el cronograma de rebaja gradual depende de variables fiscales que el Gobierno no precisó. En Chicago, los granos operaron con comportamiento mixto el día del anuncio, sin una reacción eufórica del mercado internacional.
Cómo reaccionó el campo
Las respuestas del sector agroindustrial fueron entre tibias y escépticas. Desde Apronor, la síntesis fue brutal: "peor es nada". Otros referentes recibieron el anuncio con "cautela", según varios medios. La Voz del Interior tituló directamente "sabor a poco" y reflejó el pedido de que la eliminación de retenciones se consolide por ley —no por decreto ni por resolución— para blindarla de futuros cambios de gobierno. El economista Ariel Tejera, consultado por Canal E, destacó que el sector al menos recupera previsibilidad para planificar la próxima campaña, un punto no menor después de años de reglas que cambiaban según el déficit fiscal de turno.
El contexto político
Milei aprovechó el escenario ante empresarios para atacar a la oposición, una constante de sus apariciones públicas. La frase que circuló: "se termina el calvario de que el funcionamiento del país dependa del agro". La lectura es doble: por un lado, el Gobierno presenta la medida como un paso hacia una economía menos extractiva del sector primario; por otro, el campo interpreta que el Estado sigue necesitando esos dólares y que la quita gradual para la soja tiene más de promesa electoral que de política consolidada. El condicionamiento a la recaudación es la cláusula que más incomoda al sector: básicamente significa que si las cuentas no cierran, la baja no llega.
Qué viene
La campaña de trigo y cebada ya está en marcha, y la baja inmediata de dos puntos sí tiene impacto directo en las decisiones de siembra de los productores chicos y medianos. Para la soja, los grandes jugadores no cambiarán su lógica hasta que haya una señal más firme sobre el cronograma de 2027. El pedido sectorial de convertir la eliminación de retenciones en ley tiene lógica: un decreto se puede revertir en horas, como lo saben bien productores que vivieron la resolución 125 y sus secuelas. Mientras tanto, el Gobierno suma un anuncio amigable con el campo en año preelectoral, y el campo responde con un "gracias, pero no alcanza".
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