Murió David Hockney a los 88 años: adiós al pintor de las piscinas y los píxeles
El artista británico falleció en Londres de forma pacífica, dejando una obra que atraviesa siete décadas y cruza la pintura, la fotografía y el arte digital.

David Hockney murió este martes en su casa de Londres. Tenía 88 años. Sus representantes confirmaron que el fallecimiento fue pacífico. Con su muerte se cierra la trayectoria del artista más cotizado de Gran Bretaña en el mercado del arte contemporáneo y uno de los referentes más citados del pop art internacional.
La obra
Hockney construyó su lenguaje en los años 60 en California: piscinas bajo el sol, cuerpos, interiores domésticos. El color saturado, la luz plana, la vida cotidiana convertida en programa estético. Esa propuesta lo separó de la ironía fría de Andy Warhol y lo acercó a una tradición más hedonista, con ecos de Picasso y Matisse. Su serie de piscinas — "A Bigger Splash" es la más reconocida — alcanzó precios de subasta de decenas de millones de dólares y terminó en los museos más importantes del mundo.
Siete décadas sin parar
Lo que distinguió a Hockney de sus contemporáneos no fue una obra sino la acumulación constante de ellas. Pintó, dibujó, fotografió y, ya en su vejez, adoptó el iPad como herramienta de trabajo. Cuando sus colegas del pop art se quedaron en el tiempo, él siguió cambiando de medium. La retrospectiva que el Centre Pompidou de París le dedicó reunió más de 400 obras y demostró que la experimentación no fue un rasgo de juventud sino una constante de toda la carrera.
El contexto
Hockney vivió gran parte de su vida entre Bradford — donde nació en 1937 — y Los Ángeles, ciudad que lo definió. Su homosexualidad, pública desde los años 60 cuando declararse costaba, tiñó buena parte de su producción sin que eso lo convirtiera en artista de nicho. Recibió la Orden de los Compañeros de Honor del Reino Unido pero rechazó el título de Sir. No era de los que aceptaban todo lo que venía desde arriba.
Lo que queda
El mercado del arte tardará semanas en procesar las implicancias. Las obras de Hockney en manos privadas — muchas en colecciones de Estados Unidos y el Reino Unido — son activos que suelen revalorizarse cuando el artista muere. Lo irónico es que él pasó décadas argumentando que el arte no debería ser solo para coleccionistas millonarios. Lo decía, y después sus cuadros se vendían por cifras que desmentían esa aspiración.
El cruce
Análisis editorialPerfil y Clarín lo cuentan como una pérdida del arte mundial, sin mayor profundización. La Nación apuesta por el perfil emotivo, remarcando el amor de Hockney por el color y la vida. Infobae toma el ángulo más analítico, ubicando su obra dentro de la historia del arte en relación a Warhol y Richter. BBC Mundo se queda con los datos esenciales, sin tomar postura.
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Fuentes consultadas
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