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Murió Totó la Momposina, la voz que llevó el folclore caribeño a los escenarios del mundo

La cantante colombiana, referente global de los ritmos afrocaribeños, falleció a los 85 años; había cantado en la entrega del Nobel a García Márquez y recibió un Grammy por su trayectoria.

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Toto La Momposina in Bogota, 2010
Foto: Francois Viguie / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

Totó la Momposina murió a los 85 años. La cantante colombiana, cuyo nombre real era Sonia Bazanta Vides, era considerada la guardiana más célebre de los ritmos afrocaribeños de Colombia: la cumbia, el porro, la gaita y el mapalé encontraron en ella una intérprete que los llevó a escenarios de Europa, América y más allá. Estaba alejada de los escenarios desde 2022.

La artista

Nacida en Talaigua Nuevo, en el departamento de Bolívar, Totó la Momposina creció rodeada de una familia de músicos y cantadores de tradición oral. Esa herencia se convirtió en su proyecto de vida: no simplemente cantar, sino preservar y difundir una cultura que el mercado discográfico tendía a ignorar. Durante décadas recorrió festivales internacionales con una propuesta que combinaba voz, tambores y una presencia escénica que no necesitaba traducción.

Su carrera ganó dimensión global en los años noventa, cuando el sello Real World —el de Peter Gabriel— la lanzó a las grandes ligas del world music. El disco Carmelina (1993) fue el punto de entrada para millones de oyentes fuera de Colombia.

El Nobel y el Grammy

Dos momentos definen su peso simbólico. En 1982, cuando Gabriel García Márquez recibió el Premio Nobel de Literatura en Estocolmo, fue Totó la Momposina quien cantó en la ceremonia. No era una elección decorativa: era la forma en que el autor de Cien años de soledad quiso anclar su discurso en la cultura caribeña que lo había formado.

Décadas después, la Academia Latina de la Grabación le otorgó un Grammy Latino a la Excelencia Musical, reconocimiento a una trayectoria que priorizó la raíz sobre el mercado. Colombia la declaró Patrimonio Cultural de la Nación.

La herencia

Lo que deja Totó la Momposina no se mide solo en discos o premios. Representó una postura: que la música folclórica no necesita actualizarse para ser válida, que la tradición oral es suficientemente sofisticada para cualquier escenario. Esa convicción la puso frente a audiencias en Francia, España, Estados Unidos y Japón sin ceder en el repertorio ni en el formato.

Su alejamiento de los escenarios en 2022 fue el último capítulo visible de una carrera que duró más de seis décadas. Los medios colombianos y organismos culturales del país lamentaron su muerte con el tono reservado para quienes representan algo más que una obra: una manera de entender la identidad.

Lo que queda

La cumbia que ella grabó no desaparece con ella, pero sí desaparece la fuente directa de esa transmisión generacional. En un mercado musical donde los algoritmos favorecen la novedad sobre la continuidad, figuras como Totó la Momposina funcionan como anclas. Cuando se van, nadie las reemplaza; a lo sumo, se las cita.

En la ceremonia del Nobel, García Márquez habló de la soledad de América Latina. Totó cantó. Era la misma idea, con otro instrumento.

Esta nota fue elaborada automáticamente a partir del cruce de 4 medios argentinos. Cómo trabajamos →
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