Qué frena a la IA hoy y por qué en dos años todo sería distinto
Red Hat advierte que la inteligencia artificial está en pausa técnica, pero proyecta un vuelco profundo antes de 2027, según sus máximos ejecutivos en América Latina.

La inteligencia artificial está, según Red Hat, momentáneamente frenada. No paralizada, sino en una meseta donde el hardware, los costos de entrenamiento y la escasez de datos de calidad hacen que el crecimiento exponencial de los últimos años haya perdido velocidad. Gilson Magalhães, responsable de la compañía para Brasil, y Jorge Payró, su par argentino, dieron esa lectura en el Red Hat Summit 2026.
Los números no cierran
El argumento central de los ejecutivos de Red Hat es estructural: entrenar modelos grandes cuesta demasiado, los retornos son difíciles de justificar para las empresas medianas, y los datos disponibles de calidad ya fueron consumidos. La promesa de la IA generativa como herramienta cotidiana de negocios choca contra infraestructuras que todavía no están listas. Sin una baja de costos de cómputo o un salto en eficiencia de los modelos, el ritmo actual se mantiene pero no acelera.
El vuelco en dos años
Aun así, tanto Magalhães como Payró apuestan a que el horizonte 2026-2027 trae un cambio de fase. El argumento es técnico: los modelos de razonamiento más eficientes, la proliferación de chips especializados y la maduración del open source empresarial —territorio natural de Red Hat— van a reducir la barrera de entrada. La predicción no es de ciencia ficción: es que las empresas que hoy dudan van a poder adoptar IA sin depender de nubes propietarias ni presupuestos de startup.
El contexto más amplio
La discusión no es solo técnica. El papa León XIV dedicó una carta programática al impacto social de la inteligencia artificial, lo que llevó al periodista Washington Uranga a señalar que el título de IA sirve como gancho para hablar de otra cosa: del trabajo, la desigualdad y quién controla la tecnología. En paralelo, un equipo académico británico usó biometría e IA para replantear cuál es el verdadero rostro de Ana Bolena, demostrando que la tecnología ya opera en campos tan lejanos como la historia del arte Tudor.
Qué queda pendiente
Lo que ningún ejecutivo resuelve es la pregunta sobre privacidad. Mientras Red Hat habla de open source como garantía de transparencia, crecen las herramientas de IA que prometen no dejar rastros de datos personales —una propuesta que apunta directamente al eslabón más débil del ecosistema actual: la confianza del usuario.
El detalle que vale la pena llevarse: Red Hat, la empresa que hizo del código abierto un negocio de miles de millones de dólares, ahora apuesta a que el open source es también la respuesta a los límites de la IA propietaria. Si tiene razón, el próximo ciclo no lo van a liderar OpenAI ni Google, sino quienes construyan sobre lo que ya existe.
El cruce
Análisis editorialPágina/12 usa la IA como excusa para hablar del mensaje social del papa León XIV, con mirada más política que tecnológica. El Destape se enfoca en privacidad y herramientas prácticas para el usuario. Clarín va al análisis de industria con los ejecutivos de Red Hat. Infobae elige el ángulo más curioso: la IA reescribiendo la historia de Ana Bolena. Cuatro ángulos distintos sobre el mismo tema sin que ninguno cuente la misma nota.
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Fuentes consultadas
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