Uvita Fernández entró, hizo dos goles en tres minutos y Belgrano es campeón
El delantero cordobés ingresó en el segundo tiempo, dio vuelta la final ante River y le dio al club su primera estrella en la historia, en un partido que pedía ingresar.
⚡ Imagen generada con IABelgrano es campeón. La frase costó décadas y se resolvió en tres minutos de un suplente que había pedido entrar. Uvita Fernández ingresó pasada la hora del partido, con el equipo de Guillermo Zielinski perdiendo ante River, y firmó un doblete que dio vuelta la final y le entregó al club cordobés el título más importante de su historia.
Los tres minutos
Fernández, delantero de 1,66 metros, le pidió al técnico que lo pusiera. Zielinski lo escuchó. Lo que vino después fue uno de esos tramos que el fútbol reserva como recompensa narrativa: dos goles en una ráfaga, la final al revés, y un estadio que no terminaba de procesar lo que estaba viendo. El partido había comenzado a favor de River; terminó siendo la noche de un suplente que no quería quedarse afuera.
La primera estrella
Para Belgrano, el título no es solo un resultado: es el primero de esta magnitud en la historia del club. El equipo de Zielinski cerró una campaña que, con este desenlace, queda directamente asociada a la figura de Fernández y a una decisión técnica que en el momento parecía un riesgo y a los tres minutos era un mito. "Esto es soñado, de película", dijo el propio delantero al terminar el partido.
El dato lateral
Alrededor del título circuló un detalle ajeno al fútbol pero que varios medios amplificaron: la fecha coincide con el aniversario del nacimiento de Rodrigo Bueno, el cantante cuartetero cordobés fallecido en 2000 y emblema popular del club. El hijo del músico, Ramiro Bueno, festejó desde Japón en redes sociales. Betty Olave, pareja de Rodrigo, también reaccionó públicamente y trazó una comparación con el ascenso de 2011. La coincidencia no tiene incidencia sobre el resultado pero alimentó el relato emotivo que envuelve la noche.
Qué viene
Belgrano cierra este capítulo con su nombre grabado donde antes había un espacio vacío. Uvita Fernández, que hace no tanto tiempo atravesaba un momento difícil en su carrera, sale de esta noche como el artífice de algo que el club no había conseguido nunca. El dato para llevarse: el héroe de la final pidió jugar. Le dijeron que sí. Y en 180 segundos, cambió la historia.
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