Blanqueo laboral: el Gobierno reglamentó el régimen que condona deudas y promueve el empleo formal
El Ejecutivo publicó los decretos que regulan el Régimen de Promoción del Empleo Registrado de la Ley 27.802, con beneficios diferenciados para pymes y grandes empresas que sumaban trabajadores en negro.

El Gobierno publicó en el Boletín Oficial los decretos que reglamentan el Régimen de Promoción del Empleo Registrado (PER), creado por la Ley de Modernización Laboral 27.802. El mecanismo apunta a que empleadores del sector privado regularicen trabajadores no declarados con incentivos económicos concretos: condonación parcial de deudas, opciones de pago y reconocimiento de aportes jubilatorios.
Qué incluye el régimen
El PER ofrece tres tipos de beneficios principales. Primero, la condonación de deudas acumuladas por aportes y contribuciones no ingresados. Segundo, planes de pago para regularizar las obligaciones pendientes con la AFIP. Tercero, el reconocimiento retroactivo de aportes para la jubilación de los trabajadores que se incorporen al sistema.
El esquema distingue entre pymes y grandes empresas, con incentivos diferentes para cada grupo. Las empresas más pequeñas acceden a condiciones más ventajosas, en línea con la lógica habitual de este tipo de regímenes: mayor flexibilidad para quien menos capacidad administrativa tiene.
Por qué importa
Argentina tiene uno de los niveles de empleo informal más altos de la región. Según datos del INDEC, alrededor del 36% de los trabajadores asalariados privados no está registrado. Cada vez que un trabajador opera en negro, pierde aportes jubilatorios, obra social y acceso a asignaciones familiares. El empleador, por su parte, acumula una deuda potencial que suele ser impagable si se calcula con todos los recargos.
El PER intenta romper ese equilibrio perverso: al empleador le conviene regularizar porque la deuda se achica; al trabajador le conviene porque suma años al cómputo previsional.
Las dudas
El problema estructural de estos regímenes es que no atacan la causa del empleo en negro, sino su consecuencia. Si registrar un empleado sigue siendo caro —aportes, contribuciones, indemnizaciones—, muchas empresas van a preferir esperar al próximo blanqueo antes que cambiar su comportamiento de fondo.
Tampoco está claro cuántos empleadores efectivamente van a adherir. Los blanqueos laborales anteriores tuvieron resultados mixtos: convocaron a algunos, pero no modificaron tendencias de largo plazo. La reglamentación existe; el impacto real depende de la adhesión.
Cómo sigue
Los empleadores interesados deben presentarse ante ARCA (ex AFIP) para acceder a los beneficios. Los plazos de adhesión y los porcentajes exactos de condonación dependen de la categoría de la empresa y de cuándo se presente. Los trabajadores regularizados empiezan a acumular aportes previsionales desde la fecha de inclusión en el régimen.
Un dato para llevarse: si todos los trabajadores en negro del sector privado se registraran mañana, el sistema previsional recibiría un ingreso extra equivalente a varios puntos del PBI. Que eso no haya pasado en ningún blanqueo anterior dice algo sobre la profundidad del problema que este decreto intenta resolver.
El cruce
Análisis editorialTN y Clarín se quedan con los datos del decreto y explican los beneficios sin tomar partido. El Cronista destaca los tres grandes beneficios con un tono más favorable al anuncio. iProfesional se limita a informar quiénes son los destinatarios del régimen, sin profundizar en el análisis.
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Fuentes consultadas
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