El Gobierno habilita la venta de Enarsa en tres usinas
Un decreto abrió la licitación de las participaciones estatales en tres centrales termoeléctricas y volvió a empujar la venta parcial de Enarsa, una de las piezas menos visibles pero más pesadas del mapa energético.

El Gobierno habilitó por decreto la venta de las acciones de Enarsa en tres centrales termoeléctricas: Manuel Belgrano, José de San Martín y, más adelante, Guillermo Brown. El movimiento abre licitaciones públicas y confirma que la privatización parcial de activos energéticos sigue en marcha, aunque por etapas y sin apuro electoral.
Qué se vende
La decisión alcanza las participaciones estatales en dos usinas ya identificadas para salir a oferta y deja para después la central Guillermo Brown. No se trata de vender la empresa entera, sino de desprenderse de parte del capital que el Estado conserva en esas sociedades. Traducción simple: el Gobierno empieza por lo que puede mostrar rápido y deja el resto para cuando tenga compradores.
El decreto
TN remarcó el giro privatizador y puso el acento en la habilitación formal de la venta. Ámbito, en cambio, bajó la noticia a tierra: nombró las centrales una por una y ordenó la secuencia del proceso. En ambos casos, el dato central es el mismo: el Estado decidió salir de esas participaciones y usar licitación pública como mecanismo.
La cuenta pendiente
Enarsa sigue siendo una pieza incómoda para cualquier gobierno que quiera achicar el Estado sin apagar servicios. Su presencia en generación, transporte y otras áreas del sector energético la vuelve demasiado grande para ignorarla y demasiado cara para sostenerla sin discusión. Esta venta parcial no resuelve ese dilema; apenas lo administra.
Lo que sigue
El punto clave ahora es cuánto interés real despertarán esas acciones y a qué precio. El mercado energético argentino conoce ese libreto: activos grandes, reglas que cambian seguido y una desconfianza bastante razonable. Si aparecen oferentes, el Gobierno sumará una señal de avance. Si no aparecen, quedará claro que vender empresas públicas no siempre es tan fácil como firmar un decreto.
El detalle chico: una de las centrales se llama Manuel Belgrano, así que hasta la privatización viene con prócer incluido.
El cruce
Análisis editorialTN abre con el costado político: presenta la medida como un avance del plan privatizador y subraya que el Gobierno ya habilitó la venta. Ámbito hace una bajada más concreta y enumera qué centrales entran primero y cuál queda para después. Los dos coinciden en el núcleo, pero uno vende la idea y el otro ordena el mapa.
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Fuentes consultadas
Esta nota fue elaborada a partir del cruce de cobertura de varios medios. Si querés ampliar, podés visitar las fuentes originales.