García Cuerva denuncia que obras de la Ciudad dañaron una iglesia de 1745
El arzobispo de Buenos Aires encabezó una misa al aire libre frente a Santa Catalina, cerrada por riesgo estructural, y apuntó contra las excavaciones del Gobierno porteño y el proyecto del megatemplo mormón contiguo.

El arzobispo Jorge García Cuerva presidió el fin de semana una misa en el exterior de la iglesia de Santa Catalina, uno de los templos más antiguos de Buenos Aires, fundado en 1745 y cerrado de forma preventiva por riesgo estructural. La razón, según García Cuerva: las obras de excavación del Gobierno de la Ciudad dañaron el edificio. El mensaje fue directo y en público.
El daño al templo
Santa Catalina, ubicada en el microcentro porteño, lleva meses inhabilitada. El arzobispo señaló que las intervenciones en la vía pública realizadas por la administración de Jorge Macri generaron daños estructurales en la edificación histórica. La denuncia no llegó por un comunicado institucional ni por canales diplomáticos: García Cuerva eligió decirlo en el atrio, con fieles presentes y cámaras cerca.
Además, el arzobispo disparó contra el proyecto de construcción de un megatemplo mormón en un predio lindero a Santa Catalina. Sin nombrar directamente a la empresa ni al Gobierno, el mensaje fue claro: la Iglesia Católica no está de acuerdo con lo que pasa en ese rincón del microcentro.
El clima entre la Iglesia y el Gobierno
La relación entre la Casa Rosada y las autoridades eclesiásticas acumula tensiones desde hace meses. García Cuerva no es un arzobispo que evite el conflicto: en varias ocasiones tomó posición pública sobre temas de política social y urbana. Esta vez el blanco no es el Gobierno nacional sino el porteño, aunque la sintonía entre ambos espacios es conocida.
El Gobierno de la Ciudad no respondió públicamente a las declaraciones del arzobispo al momento del cierre de esta nota. Ningún funcionario salió a rebatir la acusación sobre el daño estructural ni a explicar el estado de las obras que rodean al templo.
La agenda paralela
El mismo fin de semana, García Cuerva también presidió la apertura del Año Jubilar de la comunidad maronita en la Catedral San Marón, que conmemora 125 años de presencia institucional en la Argentina y 25 años del templo. El evento incluyó música y gastronomía libanesa. Una agenda cargada para el arzobispo, que combinó celebración con denuncia en pocas horas.
Mientras tanto, otro frente eclesiástico-político sigue abierto: Página/12 señala que García Cuerva prepara un mensaje dirigido al Gobierno nacional, cuyo contenido no trascendió pero cuyo timing no parece casual.
Lo que sigue
La situación de Santa Catalina plantea una pregunta concreta: ¿quién paga la reparación de un edificio del siglo XVIII dañado por obras públicas? Ese debate, que hasta ahora se libró en privado, acaba de volverse público. La Iglesia eligió la misa como escenario. El Gobierno porteño tendrá que responder en algún momento, o esperar que el silencio alcance.
Dato de cierre: Santa Catalina sobrevivió guerras civiles, epidemias y más de dos siglos de historia porteña. Le tocó cerrar por una excavación municipal.
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