Máximo Kirchner volvió a apuntar al RIGI
El diputado defendió revisar los proyectos incluidos en el régimen y puso el foco en el “por qué y para qué”, en una discusión que ya incomoda a gobernadores aliados como Raúl Jalil.

Máximo Kirchner volvió a cuestionar el RIGI y le subió el tono a la discusión con los gobernadores aliados. El diputado dijo que no objeta la producción que puedan generar las inversiones, sino el motivo y el destino de esos proyectos, una pregunta que irrita en Catamarca y Río Negro, las dos provincias que salieron a defender el esquema.
El reproche
Kirchner insistió en que revisar los proyectos no equivale a frenar inversiones. Su planteo apunta a otra cosa: quién gana, en qué condiciones y con qué beneficio concreto para las provincias y para el país. La frase funciona como un reclamo político, pero también como una forma de marcar distancia con el relato oficial que vende el RIGI como una autopista sin peajes ni dudas.
Los gobernadores
El mensaje tuvo destinatarios claros. Los mandatarios de Catamarca y Río Negro habían objetado la idea de revisar los proyectos ya incorporados al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, y Kirchner les respondió sin rodeos. La tensión no es menor: ambos gobernadores acompañaron o toleraron el esquema, pero ahora aparecen defendiendo una herramienta que el kirchnerismo mira con desconfianza desde el arranque.
Qué discute el RIGI
El debate real no pasa por si llegan inversiones, sino por el costo de atraerlas. El RIGI ofrece beneficios largos y muy concretos para grandes proyectos, sobre todo en minería, energía y sectores exportadores. Kirchner insiste en que el problema no es la actividad, sino el tamaño de las concesiones que se entregan antes de saber cuánto retorno deja cada iniciativa. Es una discusión incómoda, porque obliga a elegir entre urgencia de dólares y control político sobre esos dólares.
La pelea de fondo
La respuesta del diputado también ordena el mapa interno del peronismo. Mientras algunos gobernadores priorizan mostrar gobernabilidad y atraer capitales, el kirchnerismo duro empuja una revisión más exigente. No parece un debate técnico: parece una pulseada por el control de la caja futura. Y en esa pelea, el RIGI dejó de ser una sigla de manual para convertirse en una prueba de lealtad.
El detalle mínimo: el régimen promete estabilidad por décadas; la política argentina no suele durar tanto ni una semana sin discutirla.
El cruce
Análisis editorialPágina/12 se queda con la frase de Máximo Kirchner y con la defensa del pedido de revisar los proyectos del RIGI. La Nación hace el mismo recorrido, pero pone más arriba la pelea con los gobernadores aliados y marca el mensaje directo contra Raúl Jalil. En ambos casos el eje es el mismo: Kirchner no cuestiona las inversiones, sino las condiciones del régimen. La diferencia está en el foco, no en el contenido.
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Fuentes consultadas
Esta nota fue elaborada a partir del cruce de cobertura de varios medios. Si querés ampliar, podés visitar las fuentes originales.