Trump habilita a Arabia Saudita a enriquecer uranio en un acuerdo nuclear de 30 años
Washington firmó un pacto civil nuclear con Riad que incluiría enriquecimiento de uranio, con participación de empresas estadounidenses, generando alarma en Israel y debate en el Congreso de EEUU.

La Casa Blanca anunció un acuerdo de 30 años para desarrollar el programa nuclear civil de Arabia Saudita con participación de empresas estadounidenses. El convenio, aún pendiente de anuncio formal, contempla el enriquecimiento de uranio en suelo saudita, una concesión que las administraciones anteriores se habían negado a otorgar bajo el argumento de proliferación nuclear.
El acuerdo
El pacto establece un marco de largo plazo para que Arabia Saudita desarrolle capacidad nuclear civil —reactores para generación de energía— con tecnología y compañías de EEUU. El punto más delicado es el enriquecimiento de uranio: según reportes de medios estadounidenses, el convenio permitiría que Riad enriquezca material físil en su propio territorio, en lugar de importarlo ya procesado. Eso distingue este acuerdo de los llamados "123 agreements" estándar, que históricamente exigían a los países renunciar al enriquecimiento propio.
El factor Israel
Arabia Saudita no reconoce al Estado de Israel. Eso convierte cualquier capacidad de enriquecimiento saudita en un asunto de seguridad regional de primer orden. La preocupación israelí es directa: si Riad puede enriquecer uranio con asistencia de EEUU, el umbral para desarrollar eventualmente armas nucleares se reduce. Israel es el único país de la región que se presume tiene arsenal nuclear, aunque nunca lo confirmó oficialmente. El acuerdo llega en un momento en que Washington intentaba, simultáneamente, presionar a Irán para limitar su propio programa de enriquecimiento.
Qué sigue
El convenio deberá pasar por el Congreso de los Estados Unidos, donde enfrentará cuestionamientos bipartidistas. Algunos legisladores republicanos y demócratas ya expresaron reservas sobre la excepción al enriquecimiento. Desde el ala más crítica, el argumento es que el precedente debilita la posición negociadora de EEUU con Teherán: difícil exigirle a Irán lo que se le permite a Riad.
El detalle que no cierra fácil: Arabia Saudita es también el principal productor del OPEP y uno de los mayores compradores de armamento estadounidense. Esa ecuación, más que la no proliferación, suele decidir los grandes pactos en Washington.
El cruce
Análisis editorialLa Nación e Infobae se quedan con los datos del acuerdo y la participación empresaria, sin tomar postura. TN y Perfil ponen el foco en la preocupación israelí y el riesgo de proliferación. El Destape informa el hecho escuetamente, sin análisis adicional.
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Fuentes consultadas
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