Neuss compraron Transener y ya recuperaron dos tercios de lo pagado con dividendos de la propia empresa
El grupo empresario tomó el control de la principal transportadora eléctrica del país a fines de agosto y, días después, el directorio autorizó un reparto de ganancias de ejercicios anteriores que les devolvió gran parte de la inversión.

El manual de las privatizaciones argentinas tiene capítulos que se repiten. El más conocido: comprar una empresa con su propia plata. El grupo liderado por los hermanos Neuss acaba de ejecutar esa jugada con Transener, la principal transportadora eléctrica del país, y lo hizo en cuestión de días.
Cómo fue la maniobra
El consorcio de los Neuss asumió el control de Transener a fines de agosto. El directorio de la compañía —ya bajo la nueva conducción— autorizó poco después un reparto de dividendos correspondientes a ejercicios anteriores, es decir, ganancias acumuladas antes de que los nuevos dueños pusieran un peso. Con ese reparto, el grupo recuperó aproximadamente dos tercios del precio de compra. En la práctica, compraron la empresa y la propia empresa les devolvió la mayor parte del dinero.
Por qué es posible
El mecanismo no es ilegal en sí mismo: distribuir dividendos de ejercicios anteriores es una facultad ordinaria del directorio. El problema es político y regulatorio. Transener opera en un sector estratégico —transporte de energía en alta tensión— con tarifas reguladas y obligaciones de inversión. Que el nuevo controlante recupere parte de la inversión antes de haber puesto un tornillo nuevo en la red genera preguntas sobre los incentivos reales para invertir en mantenimiento y expansión.
Lo que no se dijo
Ninguna de las coberturas disponibles detalla el precio exacto de la transacción ni el monto del dividendo distribuido. Tampoco hay información sobre si el regulador —ENRE— fue notificado o si tiene herramientas para objetar ese reparto. La opacidad sobre los montos exactos es, en sí misma, parte del escándalo.
Qué viene
Transener transporta el grueso de la energía eléctrica que circula por el sistema interconectado nacional. El estado de su infraestructura es crítico para evitar cortes masivos. Si los nuevos dueños ya extrajeron valor antes de invertir, la pregunta relevante es quién financia las obras pendientes. El regulador debería tener una respuesta. Hasta ahora, no la ha dado públicamente.
Dato para llevarse: en las privatizaciones de los 90, este truco ya tenía nombre. Se llamaba "recupero rápido". Treinta años después, ni siquiera necesitaron cambiarle el nombre.
El cruce
Análisis editorialÁmbito y Minuto Uno coinciden en el tono crítico y en llamarlo 'escándalo', pero con matices. Ámbito pone el foco en los números concretos —dos tercios del precio recuperado— y describe la mecánica paso a paso. Minuto Uno opta por el ángulo histórico: lo llama 'el viejo truco' y lo enmarca en el patrón clásico de las privatizaciones argentinas. Uno cuantifica, el otro contextualiza; juntos arman el cuadro completo.
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Fuentes consultadas
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